OBSERVAMOS: Cuando sopla el viento



Buenos días niños y niñas

¿Lo habéis escuchado? El viento pasa y mueve las hojas de los árboles, hace volar los papeles y nos acaricia la cara. A veces sopla fuerte y otras veces despacito, como si jugara con nosotros.

El viento no se ve, pero podemos sentirlo cuando pasa a nuestro lado.  El viento nos enseña que hay cosas que, aunque no se ven con los ojos, se pueden sentir como la alegría, que se nota cuando sonreímos; la paciencia, cuando esperamos tranquilos; la amistad, cuando compartimos; y la paz, cuando estamos calmados por dentro. El viento nos recuerda que lo más bonito muchas veces no se ve con los ojos… pero sí con el corazón. 

Jesús, cuando sople el viento, recuérdame que tú estás conmigo. Haz que sienta tu calma y tu amor, como una brisa suave.

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