Buenos días niñas y niños,
Los tres cerditos querían una casa para vivir tranquilos. Uno la hizo deprisa, otro un poco mejor y el tercero la construyó con tiempo y cuidado. Cuando llegó el lobo y sopló muy fuerte, solo la casa hecha con paciencia y esfuerzo pudo resistir.
Este cuento nos enseña que no todo se hace rápido. Cuando ponemos cariño en lo que hacemos y nos ayudamos unos a otros, nos sentimos más seguros y tranquilos.
Gracias, Jesús, por las casas que nos cuidan y por las personas que nos quieren. Enséñanos a hacer las cosas con calma, a esforzarnos un poquito cada día y a ayudarnos entre amigos.
Comentarios
Publicar un comentario
Comparte tu opinión de manera responsable y evita el anonimato: Escribe tu nombre, el curso y tu cole gabrielista. Muchas gracias.