Buenos días niños y niñas
A veces la vida hace mucho ruido: hablamos, reímos, jugamos, cantamos… ¡Y todo esto está muy bien!
Pero el silencio es como cuando bajemos el volumen de la música. No se apaga todo… sólo se hace más suave. Cuando hacemos silencio, podemos escuchar mejor: los pájaros, el viento, la respiración… y también nuestro corazón.
El silencio nos ayuda a estar tranquilos, a pensar, sentirnos en paz.
Jesús también buscaba momentos de silencio para hablar con Dios Padre y escucharle con el corazón
Hoy, le pido que cierre los ojos unos segundos. ¿Qué escucha cuando todo está en silencio? ¿Cómo se siente su cuerpo cuando estás tranquilo?
Jesús, ayúdame a hacer silencio. Que mi corazón esté tranquilo para escuchar, amar y vivir en paz.

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