¡Buenos días!
En nuestra observación de la naturaleza, hoy hemos estado en silencio escuchando voces que no son ni las nuestras ni las que escuchamos de los demás. Hemos escuchamos muchos sonidos diferentes. El perro hace “guau”, la vaca hace “muu”, el pato dice “cuac”, el pájaro canta y el león ruge fuerte. Cada animal tiene su propio sonido y su propia manera de hablar.
Los animales no hablan como nosotros, pero también se comunican con sus sonidos. Con ellos llaman, avisan o saludan. Cada animal tiene su manera especial de hablar. Así también las personas somos diferentes: cada uno tiene su voz, su forma de reír, de hablar y de expresar cariño. Escuchar a los demás nos ayuda a conocernos y a cuidarnos mejor.
¿Te imaginas si todos los animales hicieran el mismo sonido? ¿Sería igual de divertido escucharlos?
Jesús, gracias por los animales y por sus voces. Ayúdame a escuchar con atención y a hablar siempre con cariño..
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