¡Buenos días!
Cerramos un poco los ojos e imaginamos que en nuestro interior hay una pequeña luz. Puede ser como una estrella, una vela o un rayo de sol.
Cogemos aire lentamente por la nariz e imaginamos que esta luz se hace un poco más grande.
Ahora dejamos salir el aire suavemente por la boca… y la luz se esparce a nuestro alrededor.
Volvemos a respirar.
Cuando entra el aire, nuestra luz crece.
Cuando sale, regalamos un poco de esa luz a los demás.
Pensamos: ¿A quién puedo regalar hoy mi luz?
Quizás con una sonrisa, un abrazo, ayudando a un amigo o diciendo una palabra bonita.
Hagamos una última respiración y pensemos: «Yo tengo luz. Yo puedo iluminar.»

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