CUENTOS PEQUEÑOS: Gustavo, el fantasmita tímido

 


¡Buenos días niños y niñas!

Hoy hemos conocido a Gustavo, un fantasmita muy especial. A Gustavo le gustaba atravesar paredes, brillar en la oscuridad y, sobre todo, ¡tocar el violín!  Pero Gustavo era muy, muy tímido. Le costaba hablar con los demás y, a veces, prefería esconderse porque le daba vergüenza que lo miraran. Gustavo descubrió que no necesitaba dejar de ser tímido para hacer cosas bonitas. Cuando tocaba su violín, se sentía tan feliz que ¡su cuerpo empezaba a brillar! Y es que Gustavo tenía una luz muy especial dentro de él: su música, su cariño y su manera de cuidar a los demás.

¿Sabéis una cosa? No todos somos iguales. Algunos niños hablan mucho, otros poquito. A unos les gusta estar rodeados de gente y otros prefieren estar más tranquilos. ¡Y todos somos especiales! Nosotros también tenemos nuestra propia luz. No necesitamos ser los más habladores ni los más valientes para brillar. ¡Podemos brillar siendo nosotros mismos!

  • ¿Por qué creéis que Gustavo se escondía de los demás?
  • ¿Qué hacía que Gustavo brillara tanto?

Jesús, gracias porque cada uno de nosotros es especial. Ayúdanos a querernos tal como somos y a descubrir nuestra propia luz para iluminar el mundo.

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