Buenos días,
Ayer se celebró el día de una persona muy especial: San Francisco de Asís. Fue un chico que, aunque su familia tenía mucho dinero, él dejó todas sus riquezas para vivir de forma muy sencilla y ayudar a todos. Amaba mucho la naturaleza y consideraba a los animales como sus hermanos y hermanas. Hoy rezamos una pequeña oración recordándolo:
Quiero ser como San Francisco,
y hacer del mundo un sitio mejor.
Cuando alguien esté triste,
le daré un abrazo muy fuerte.
Si alguien se siente solo,
seré el mejor amigo.
Si alguien dice algo feo,
yo diré algo bonito.
Si dos se pelean,
les ayudaré a hacer las paces.
Quiero que todos vivamos juntos en paz.
Jesús, ayúdame a
saber secar las lágrimas de un compañero,
a escuchar el llanto de mis amigos,
a no tener miedo a decir te quiero,
porque así es como mi corazón
se llenará de sonrisas, de amor y de paz.

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