OBSERVAMOS: Cuando el girasol busca el sol

 


¡Buenos días! Hoy vamos a descubrir una flor muy especial. ¿Sabéis cómo se llama? ¡El girasol!

Es una flor muy bonita, con unos pétalos amarillos como los rayos del sol y un centro grande y redondo. ¡Algunos girasoles son tan altos que incluso pueden ser más altos que nosotros!

Pero ¿sabéis qué es lo más sorprendente de esta flor? ¡Le encanta la luz del sol! Cuando los girasoles son jóvenes, van girando despacio durante el día, siguiendo el camino del sol por el cielo. Por la mañana miran hacia un lado y, a medida que pasan las horas, se van girando hacia el otro. ¡Parece que jueguen a buscar el sol! ¿Y por qué lo hacen? Porque la luz del sol les ayuda a crecer fuertes y sanos, al igual que el agua y la tierra.

El girasol nos enseña algo muy bonito: todos necesitamos un poco de luz para crecer. Nosotros también tenemos una luz especial que nos ayuda a crecer por dentro. ¿Sabéis cuál es esa luz? ¡El amor!

Cuando mamá o papá nos dan un abrazo, cuando un amigo nos invita a jugar, cuando la maestra nos dice una palabra bonita o cuando alguien nos ayuda si estamos tristes, sentimos un calor muy especial en el corazón. ¡Es como si un pequeño sol se encendiera dentro de nosotros!

Jesús, gracias por las personas que llenan de luz mi corazón. Ayúdame a ser como un girasol, a buscar siempre el amor y a compartirlo con los demás.

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