RESPIRAMOS: Los elefantes respiran por la trompa


¡Buenos días!

Hoy nos convertiremos en grandes y tranquilos elefantes. ¿Sabéis lo que tienen los elefantes que nosotros no tenemos? ¡Una trompa larguísima!

Nos ponemos de pie, con los pies un poco separados y el cuerpo bien relajado. Nuestros brazos serán la trompa del elefante. Primero dejamos los brazos hacia abajo y preparamos nuestra respiración.

Ahora tomamos aire lentamente por la nariz mientras levantamos los brazos, poco a poco, por encima de la cabeza Nuestra trompa sube… sube… sube… Mientras entra el aire, podemos notar cómo la barriga se hincha un poquito, como un globo. Cuando los brazos están arriba, ¡el elefante está preparado!

Ahora dejamos salir el aire lentamente por la boca mientras bajamos los brazos hacia el suelo e inclinamos un poco el cuerpo hacia delante. ¡Podemos hacer un sonido largo de elefante: Prrrrrrrrrrrrr…! La trompa baja… baja… hasta casi tocar el suelo. Nos volvemos a poner en pie y lo repetimos.

La segunda vez podemos imaginar que el elefante coge agua de un río con la trompa cuando inspira… y cuando suelta el aire, levanta la trompa y salpica el agua ¡muy arriba! Podemos repetirlo tres veces, cada vez más lentamente.

La última vez, nuestro elefante está cansado y quiere descansar. Bajamos los brazos muy suavemente y nos quedamos quietos. Ponemos las manos sobre la barriga y hacemos una respiración tranquila.

¿Cómo está ahora nuestro cuerpo? ¿Respiramos más despacio?

Jesús, ayúdanos a ser fuertes como los elefantes y a guardar la calma y la paz en nuestro corazón. 

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